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El fin de semana recién pasado nos constituimos en reunión algunos de los que estamos en contra de la construcción de las megacentrales hidroeléctricas en nuestro Aysén. Fuimos varios, no tantos ni tan pocos. También había gente que decía no entender por qué los que estábamos ahí nos oponemos y que no tenía claro su posición, claro que ya habían recibido dinero de parte de la empresa para una y otra actividad. Yo lo tengo claro porque me informo y me preocupo. Fui allá para aprender y aportar con mi punto de vista. Y aprendí varias cosas y pude decir lo que pienso, en un ánimo de sana democracia y participación.
Aprendí que las megacentrales no darán más empleo, que eso del empleo para Aysén es una mentira. Van a traer como siete mil viejos de afuera a quitarnos nuestra fuente laboral, a subir los precios de la mercadería y los arriendos. A imponer su propia forma de vida e incluso a cambiar nuestros gobernantes, porque, como decía un amigo que sabe bastante del tema, con la mitad de los viejos que lleguen, se inscriban y que se manden a votar por los candidatos de la empresa, cambian a los alcaldes y concejales de Cochrane, Tortel y Villa O’Higgins.
Aprendí que las megacentrales no son porque Chile necesita más energía. Son para hacer un negocio de gente de España e Italia que son dueñas de ENDESA, y que se quieren hacer para darle luz a las mineras del norte de Chile, las mismas mineras que nos tienen a todos con el alma en un hilo por saber de los 33 mineros enterrados vivos por el sistema de extracción a toda costa cuyo lema es sacar y sacar que el mundo se va a acabar. Las mismas mineras que vulneran todo acuerdo social por ahorrase unos pesos. Las mismas mineras que prefieren arrendar energía que proveerse autónomamente, porque no les conviene a sus anchos bolsillos.
Aprendí que la minería no da trabajo a la gente. El trabajo de las mineras significa solo el 2% de los trabajos del país. O sea si tuviéramos 100 viejos en un fila, solo 2 de ellos tendrían casco de minero y uno de ellos tiene altas posibilidades de morir muy joven porque los dueños de las mineras no se preocupan de la seguridad de su gente, sino de cuanto material sacan de esos agujeros en la tierra que les repletan sus chequeras pero que cuando se trata de pagar al trabajador buscan los resquicios legales para negarles cualquier indemnización.
Aprendí que es mentira la promesa del Gerente de Hidroaysén que señaló que igualará la tarifa de Santiago para los ayseninos. Porque es imposible prometer algo que no depende de uno mismo. La empresa dueña de la energía para Aysén se llama EDELAYSEN y sus precios mínimos están fijados por ley. El Gerente de Hidroaysén miente descaradamente y ni se arruga mientras lo hace. Es mentira lo de la energía a mitad de precio. El Gerente de Hidroaysén miente.
Uno de los temas de discusión este fin de semana era saber quién decide el futuro de Aysén, yo creo que el futuro lo construimos los ayseninos, no pueden decirnos lo que queremos desde España, desde Italia o desde Santiago, somos nosotros mismos los protagonistas de nuestro destino, somos nosotros mismos los que vamos a construir el Aysén que queremos, somos nosotros mismos, los ayseninos, los que debemos decir si el sistema que tenemos nos ayuda o nos perjudica… por eso creo que lo más sano es juntar a los viejos de Hidroaysén con un par de ayseninos que sepan del tema, y que la tele y las radios difundan un debate informado para que nuestra gente tenga derecho a opinión. El gerente de la empresa Hidroaysén, dijo que quería conversar e informar acerca de las represas en la Patagonia. Lo desafío entonces a un debate por radio y televisión para que hablemos de cara a la gente acerca de sus proyectos. Si sus proyectos son tan buenos como dicen no tendrá ningún problema en presentarse a discutir. Si no, cada uno sacará sus propias conclusiones.