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Por Yéssica Almonacid
Hace años atrás, cuando estudiaba en el liceo, represente una obra de teatro de Sergio Vodanovic, “El Delantal Blanco”, escrita en el año 1964, la obra estaba ambientada en una playa de Chile donde veraneaba una señora de clase alta, acompañada de su empleada que usaba un delantal blanco y quien estaba a cargo de cuidar a su pequeño Alvaro. Este texto dramático realista, representa muy bien la diferencia de las clases sociales existentes en Chile, muestra como una patrona menoscaba a su empleada por su condición económica, viéndola como uno más de sus bienes y no como una persona.
En uno de los diálogos, la patrona le dice a su empleada “Yo con este traje de baño, con este blusón de toalla, tendida sobre la arena, sé que estoy en mi lugar, que esto me pertenece… En cambio tú, vestida como empleada, sabes que la playa no es tu lugar, que eres diferente… Y eso, eso te debe hacer ver todo distinto”.
Me acorde de esta obra de teatro, escrita ya hace varias décadas, a propósito de la polémica que se originó por la discriminación que han sufrido algunas asesoras del hogar, al exigirles que usen su uniforme de trabajo en clubes de la clase alto, o por querer ingresar con los niños a su cargo a la piscina de un condominio. Para muchos, esto es algo indignante, discriminatorio, que atenta contra los derechos de las personas, para mí también. Sin embargo debemos tener claro que esto que sale a la luz hoy, a través de los medios de comunicación, es algo que siempre ha existido en Chile, desde que éramos colonia, es ahí donde surgen las clases sociales y el clasismo, recordemos a la famosa aristocracia chilena, descendiente de los españoles, pero no de los de elite, hay que considerar quienes fueron los que llegaron al continente Americano, ya que no eran de la realeza, tampoco fueron los eruditos del viejo continente, mucho menos la Aristocracia Española. Los que llegaron fueron personas que querían aventurarse, hacer dinero y la fortuna que no pudieron hacer en su país, también hubo muchos delincuentes que fueron desterrados a nuestra querida América, de ahí vienen nuestra aristocracia.
Somos un país sumamente clasista y racista, lo que rige el clasismo es el poder económico, mientras más bienes tengas, más puedes avanzar en la escala social, dentro de esos bienes esta la casa en un buen barrio, los autos, las vacaciones (ojalá fuera de Chile), los títulos universitarios, apellidos y por supuesto la servidumbre, si consigues todo eso, eres “alguien” de lo contrario eres invisible ante la sociedad chilena.
Es lamentable que no podamos vernos como iguales, como personas que pertenecemos al mismo universo, hacemos tantas segregaciones que no nos damos cuenta que cada uno de nosotros es parte de un todo.
La obra el delantal blanco, termina cuando a la Señora se le ocurre un juego, el intercambiar roles con su sirvienta, ella se viste con el delantal blanco y la empleada con su bata de toalla y anteojos de sol, cuando la señora ve empoderada en su rol a la empleada y quiere terminar el juego, la empleada no la deja, al ver la insolencia de su sirvienta le da una crisis de histeria y acuden los que están en la playa a ver lo que sucede, al gritar que es la patrona, nadie le cree y la consideran loca, llevándola al hospital… Entonces solo las diferenciaba un delantal blanco.
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