|
Por: Carlos Pérez Alvarado
La variedad de temas contingentes que acaparan la atención de los medios nacionales por lo general corresponden a asuntos de muy poca importancia o trascendencia, otros, los más relevantes para el futuro y desarrollo de nuestro país pasan casi inadvertidos.
Por ejemplo, apenas hay menciones sobre lo que sucede en la región de la Araucanía con el conflicto mapuche, se minimiza la cobertura a las grandes marchas estudiantiles y casi no se muestran las cada día más habituales “funas” a las autoridades de gobierno y políticos en general. Como si esto no fuera suficiente existen otras materias que son completamente excluidas de la agenda informativa y la población no tiene oportunidad de enterarse de cuestiones de verdadera significación. Ejemplos hay muchos, basta nombrar las consecuencias que tiene sobre la salud y la economía la autorización de cultivos transgénicos, o –más cercano- lo ocurrido esta semana con la paralización del proyecto de Energía Austral en el río Cuervo, cuya resolución no fue reportada por ningún noticiario central.
Sin embargo, quizás si lo peor son aquellos temas que se informan muy esporádicamente y que además son tergiversados o manipulados. El mejor ejemplo es lo que -ahora mismo- está ocurriendo con el llamado “negocio del siglo” y que mantiene en conflicto a la empresa estatal Codelco y la transnacional cuprífera Anglo American. Posiblemente se trata de una de las transacciones más importantes del último tiempo pero es muy probable que Ud. no se haya enterado oportunamente pues se omite informar en profundidad acerca de las condiciones del eventual acuerdo, su historia y su contexto. Veamos:
Después de la nacionalización del cobre en 1971 la ex mina Disputada de Las Condes (hoy Los Bronces), quedó bajo la tutela de la ENAMI quien la vendió en 1978 a la transnacional EXXON en 90 millones de dólares. Después de explotarla durante 24 años, periodo en cual jamás pagó impuestos y solo declaró pérdidas, el “pésimo” negocio fue revendido en 2002 a Anglo American en 1.300 millones de dólares (1.400% más cara). Debido a los justos reclamos de unos pocos, el Presidente Lagos consiguió que la operación -al menos- no se hiciera en un paraíso fiscal, sino que en Chile, para que así pagaran impuestos. Aunque se exigió una regalía para el Estado de US$ 98 millones, finalmente la compañía solo pagó US$ 27 millones.
El contrato estableció además que Anglo American está obligado a desprenderse del 49% de la propiedad de la mina, a partir de este año. Así, según esa empresa, ese porcentaje hoy corresponde a entre 7 y 9 mil millones de dólares, precio que el estado chileno acepta pagar sin chistar. Para tal efecto Codelco ya tiene arreglado un préstamo que le otorgaría otra transnacional, la japonesa MITSUI, la que proveería los fondos para una negociación que ni siquiera le permite el control de la minera. Se calcula que el Estado terminaría pagando, con plata de todos los chilenos, unos US$ 10 mil millones, por menos de la mitad de un yacimiento que, antes, era propiedad pública.
¿Sorprendido? Eso no es todo. Los reiterados conflictos de interés se presentan nuevamente aquí; el actual Presidente Ejecutivo de Codelco, Diego Hernández y el Vicepresidente de Finanzas, Tomás Keller son –ambos- ex presidentes de la Minera Coyahuasi, empresa que justamente pertenece a Anglo American en un 44% y a la MITSUI en un 12%. Pareciera tratarse de una virtual “comisión de servicio” de estos ejecutivos, en cargos públicos de alta confianza y designados por el Presidente, en favor de intereses comerciales foráneos. Ante el país son frecuentemente presentados como defensores de los intereses nacionales y mostrados como la contraparte a una empresa que no respeta acuerdos firmados previamente, cuando en realidad se trata de una maniobra comercial que –sin duda- afectaría gravemente el patrimonio natural y económico de todos los chilenos, mientras la preocupación periodística se centra en trivialidades distractivas cuyo origen no es tan difícil suponer.
|