|
Por Darío Oroño
La verdad que el año y sus pasares nos hacen pensar en la vida que nos toca vivir a cada uno de nosotros.
Después de un largo tiempo de trabajo, es bueno tomarse un descanso para respirar nuevamente y volver a empezar.
Descansar, dedicarse un tiempo a realizar otras cosas que no se hacen durante el año o simplemente dejar pasar el tiempo sin agendas, reuniones o el reloj que marca la hora indicada para realizar una cosa u otra; es bueno tener un tiempo para saber contemplar otras cosas.
El ambiente nos ha llevado a pensar que si no estamos haciendo algo no somos productivos y eso es mentira porque no somos máquinas productoras que no pensamos en lo que hacemos. Lo lamentable es que muchas personas han ingresado en este ambiente y no dejan lugar al espacio vital como son los lugares de tiempo libre y esparcimiento.
El espacio para la contemplación, que no es pérdida de tiempo, sino maravilla del pensamiento humano que es capaz de traspasar lo que simplemente se mira para dirigir el espíritu hacia lo más noble y profundo de las cosas.
El lugar que nos ayuda a encontrarnos con los demás, para las visitas que el trabajo y la vorágine del tiempo no nos deja hacer ni vivenciar, el darse cuenta que quizás no veamos más a la persona querida, no por lo trágico sino porque no sabemos qué sucederá el día de mañana, por lo tanto si hay que vivir intensamente la alegría, hay que hacerlo.
Es tiempo para la evaluación de lo que hemos hecho y de lo que planificamos hacia el futuro, es tiempo para desacelerar la marcha y fijarnos mejor como estamos andando y no nos pille nuevamente el inicio del año laboral sin haber tenido un tiempo para mirar la carretera recorrida.
En fin, creo que el tiempo de vacaciones o verano o lo que se les ocurra, es un buen tiempo para descansar y pasarlo en familia, con los amigos o teniendo un espacio para un pasatiempo bueno y plenificador, por eso para los que ya están en vacaciones que lo aprovechen y para los que aún les falta, que la paciencia sea buena consejera en este momento y esperar tranquilo el descanso reparador.
Pero, para no perder la costumbre, la pregunta sería: ¿qué hacemos cuando no hacemos algo?
Gracias y buena semana.
|