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Por Raúl Darío Oroño
Hemos asistido a las pruebas de la P.S.U. y de los resultados de los mismos, todo este pro-ceso se cierra con las publicaciones de las postulaciones a las diversas universidades del país y como sucede siempre hay diversas noticias de todos los tipos y referencias, lo cual es bueno desde la multiplicidad de personas que habitamos el país. Quisiera solamente hacer la reflexión sobre una de las tantas noticias que han salido a la luz a raíz de este proceso: una estudiante con puntaje máximo en la prueba de selección univer-sitaria y un buen puntaje en su enseñanza media, solo que va a estudiar pedagogía o sea quiere ser docente. Las preguntas a tal hecho no se dejaron esperar, ¿por qué pedagogía?, ¿por qué no estudiar otra profesión con el puntaje obtenido?, ¿has pensado adecuadamente tu profesión? Cuando los paradigmas de pensamiento se rompen, ahí comienzan a desarrollarse otros que suelen ser divergentes y que no han tenido la oportunidad de desarrollo adecuado, solo que cuando se abre la puerta, comienza el pensamiento oportuno. La pregunta sería: ¿cuál es el factor que hace que estudiar pedagogía no sea bien vista por la sociedad en desmedro de otras profesiones? Partamos diciendo que la educación no es una profesión que enamore a muchas personas, que sea bien vista por la generalidad de la sociedad, quizás por lo que significan los sacrifi-cios a realizar: estar con los estudiantes y enseñarles, no solo lo académico, sino la discipli-na para alcanzar los aprendizajes y las competencias con las cuales estar en una sociedad, es decir, el maestro no es solo una persona que enseña materia sino que debe acompañar todo el proceso de educación básica y secundaria. A lo anterior se suma el pensamiento social que nos envuelve: hay que producir y ganar mucho sin demasiado esfuerzo y para esto hay que buscar llegar a una profesión que sea redituable y sea socialmente reconocida; entre las cuales evidentemente no se encuentra la pedagogía. Por último decir que el docente hoy se encuentra entre la evaluación áulica mirando su des-empeño y la evaluación social que mira su aporte a la historia; ser profesor hoy en día es un desafío solo para valientes y utópicos que trabajan por el bien de una nación que sea cada vez mejor. Felicito a los verdaderos profesionales de la educación que luchan día a día por alcanzar un ideal poco visto y por los jóvenes que este año han elegido la pedagogía porque desean des-arrollar todas sus capacidades en bien de niños y jóvenes que buscan un futuro mejor.
Muchas gracias y hasta nuestro próximo diálogo.
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