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Sobre represas en Aysén
Una contundente declaración pública dieron a conocer esta mañana los obispos chilenos, en la que abordan la temática medioambiental, tras el debate público y la demanda social que ha generado la aprobación del proyecto Hidroaysen.
En ella declaran su afán de “contribuir con una reflexión en torno a un asunto relevante y urgente”, además de “estimular un diálogo serio, abierto e informado, evitando posturas confrontacionales”.
En lo medular, los obispos enfatizan que en la toma de decisiones de emprendimientos de este tipo no debe prevalecer sólo una mirada económica.
“Una decisión basada sólo en intereses económicos es éticamente inaceptable y deplorable porque constituye una mezquina burla de la sociedad. Por el contrario, una respuesta humanizadora al desafío energético requiere un diálogo en el que todas las personas y comunidades (...) puedan participar y sus opiniones sean tenidas en cuenta para las decisiones que les afectan”.
El documento titulado “Cuidemos los dones de la creación” reconoce que los recursos planetarios son limitados frente a la demanda humana, y en este sentido estiman relevante preguntarse sobre el tipo de desarrollo que se quiere como país, precisando que "el progreso, o es sostenible o no es progreso”.
Los pastores de la Iglesia Católica reconocen en el agua y el medio ambiente un derecho humano fundamental, y en esa línea apelan a la prevalencia del “bien común de la sociedad” en su conjunto. Asimismo reconocen que como Iglesia tienen una responsabilidad sobre la Creación “cuidando y defendiendo públicamente sus dones: la tierra, el agua y el aire; protegiendo al ser humano contra la destrucción de sí mismo; construyendo, en definitiva, una ecología humana…”.
El mensaje de la CECH concluye haciendo conciencia respecto de la responsabilidad que tiene el ser humano en administrar de buena forma “un mundo que no es propiedad nuestra sino de toda la humanidad”. Por lo que “Es deber de todos heredar la tierra a las nuevas generaciones en un estado en el que puedan habitarla dignamente y seguir cultivándola”.
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