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A sus 75 años en la calle quedó Víctor Ojeda, su esposa e hijos por haber comprado un terreno, pero sin haber hecho los trámites legales que esto conlleva.
Hace más de 50 años en el Sector de Cuesta Alvarado, se hizo la compra de terreno de 60 hectáreas entre el dueño del predio Antonio Alvarado y Víctor Ojeda, trato que fue arreglado con dinero, trabajo y entrega de animales.
Tras reiteradas solicitudes para hacer el trámite de saneamiento de título con el hijo del dueño Luis Alvarado, finalmente el papeleo no se concretó.
Desconociendo completamente el acuerdo Luis Alvarado, solicitó que la familia saliera para siempre del terreno. Así lo contó la hija del afectado Jeanette Ojeda Godoy. “Él desconoce la compra que hizo mi padre y el pago que hizo en ese entonces y resulta que se opuso al saneamiento y obviamente ante la Ley prima un título inscrito y él tiene el título inscrito, entonces ante la Justicia no hay nada mas que hacer, mi papá perdió todo, ya el saneamiento fue denegado para mi padre y posterior le puso una demanda precaria echándolo para afuera. Obviamente mi padre ya tiene que pescar sus cosas y salirse no más, después de tantos años dejar su vida, todo su trabajo ahí junto con mi madre. Hacer patria como se dice en esta región que todos conocemos ahora tiene que salirse con las manos en el bolsillo y sin nada”, indicó.
Con desazón, Jeanette reconoce que no hay nada que puedan hacer producto de la ignorancia con la que actuaron, sin embargo su molestia va en el desconocer acuerdo que hace medio siglo se hizo entre dos patagones y sobre todo porque son una familia humilde, de esfuerzo que no tiene donde ir. “Queremos dejar clara acá que la gente tenga en cuenta la sinvergüencería que existe en esta región y que muchas veces nadie sabe. Como nosotros a lo mejor a mucha gente le pasa lo mismo”, explicó.
El llamado es a informarse y a regularizar la tenencia de tierras para que no pase por la misma situación que esta familia. Sólo de este modo y con documentos en mano son dueños de predios. Por muchos años el acuerdo de palabra era ley y servía, no obstante el sellar tratos con darse la mano por estos tiempos ya no cuenta.
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