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Coyhaique

INTERNOS DEL CCP DE COYHAIQUE PASAN ENCIERRO DURANTE LA PANDEMIA LEYENDO

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Más del 10% de la población penal lee permanentemente, como consecuencia la
biblioteca penitenciaria está entre las cinco más visitadas a nivel nacional.

La lectura y la cultura se han transformado en pasatiempos relevantes en el Centro de
Cumplimiento Penitenciario (CCP) de Coyhaique, en el contexto de la pandemia de
Covid-19, tanto así que durante el mes de junio, no sólo hubo un aumento en las
estadísticas respecto a incautaciones de droga, sino que también un explosivo
aumento en las solicitudes de libros.
Si hace dos meses Gendarmería de Chile hablaba de un promedio de solicitudes
cercana a los 60 libros mensuales y el puesto número 19 en el ranking de bibliotecas
penitenciarias, ”durante junio la biblioteca de Coyhaique llegó a estar entre las cinco
primeras a nivel nacional, con 185 préstamos, y si bien en julio esa cifra se redujo,
igualmente estuvo por sobre los 100 ejemplares, es decir 521 libros en lo que va del
año 2020” puntualiza el suboficial Luis Díaz Campos, Coordinador de la Biblioteca del
CCP de Coyhaique.
El aumento en el interés por la lectura no es casualidad, a la reorganización de la
biblioteca penal con intención de mejorar la gestión, se suman condiciones
ambientales propiciadas por la pandemia, la suspensión de clases y de visitas han
aumentado los periodos de ocio, algo similar ocurre con las personas que deben
realizar aislamiento preventivo. Romina lleva un par de meses en el recinto penal en
calidad de imputada, sin embargo al igual que todas las personas que han ingresado
durante la pandemia a los recintos penales ha debido permanecer aislada por el
periodo de catorce días, proceso en el que los libros han sido un compañero ideal “a
mí me gusta leer, acá pille libros que había leído en el colegio y los volví a leer” El
Niño que Enloqueció de Amor, El Diario de Ana Frank y las obras de Baldomero Lillo
o Marcela Paz, están entre sus favoritas.
Para la reorganización de la Biblioteca ha sido fundamental el Bibliotecario, Mauricio
lleva recluido dos años y asumió este desafío el verano recién pasado, según explica
más del diez por ciento de la población penal es usuario frecuente de la biblioteca
pública, este carácter se lo da el pertenecer al Servicio Nacional del Patrimonio
Cultural y Biblioredes, ambos del Ministerio de las Culturas, la Artes y el Patrimonio
“las video llamadas se están haciendo en la biblioteca, muchos internos no sabían de
su existencia, sin embargo que las visitas virtuales se hagan desde acá, ha sido un
espejito para que ellos vean los libros“ explica.
Dentro de las iniciativas para fomentar la lectura y brindar accesibilidad a la biblioteca
a las mujeres privadas de libertad, hace algunas semanas se implementó una caja
viajera en la que se pone a disposición de ellas libros y revistas, lo que ha sido bien
recibido en la Sección Femenina del recinto penal “uno a través de la lectura se
transporta y se le olvida un poquito lo que está viviendo en este momento, la
pandemia, el encierro, porque acá uno tienen el doble de preocupaciones que si

estuviera afuera, con la lectura uno sale de esa volada” explica entre risas Gloria, ella
lleva cuatro años de privación de libertad y en la actualidad divide sus tiempos libres
entre la lectura y el tejido, cuenta con orgullo que este año ha leído alrededor de diez
libros, especialmente de psicología, así está aprendiendo a controlar sus emociones,
resalta.
LA CULTURA GANA ESPACIOS
No solo el acceso a la literatura se ha fomentado en estos meses de particular encierro
en el CCP de Coyhaique, también se han implementado talleres de dibujo y música a
los que asisten semanalmente entre siete y diez personas privadas de libertad,
iniciativas que tienen como monitor a Leonardo, quien ya cumple cerca de dos años de
reclusión “Hubo la necesidad de poder suplir los horarios que se ocupaban para vista
en actividades que permitan la distracción” así nacen los talleres, recuerda.
En efecto este monitor es aficionado al dibujo y a la pintura acrílica y el óleo, cuenta
que vio en la posibilidad de compartir su conocimiento un escape y una distracción a la
realidad de estar privado de libertad. En tanto el taller de música nació a partir de una
serie de instrumentos musicales existentes en el recinto penal que estaban en desuso,
ello sumado a los manuales de pintura y música, para novatos y personas de
conocimiento más avanzado, existentes, facilitaron la tarea “Yo nunca pensé que acá
había una biblioteca con tanta diversidad de libros” agrega.
Christian ingresó recientemente al principal recinto penal de la región “Desde el primer
momento pedí libros, de meteorología, novelas, en estos dos meses he leído alrededor
de 14 libros… Los talleres han sido el momento en el día para poder descontaminarme
y distraerme, junto a la biblioteca han sido mi apoyo y me han permitido escapar de
todos esos pensamientos negativos” finalizó.

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