El proyecto de ley de extracción de áridos que hoy se encuentra en tercer trámite en el Senado, mantiene ocupada a la Cámara Chilena de la Construcción, en vista que esta iniciativa modifica la actual normativa que regula la extracción de áridos a nivel país.
Esta normativa contempla avances positivos, como una mayor regulación ambiental, ya que elimina la dispersión normativa y la discrecionalidad. Sin embargo, según aseguran desde el gremio de la construcción, aumenta excesivamente los plazos de tramitación y requiere de una mayor cantidad de permisos, lo que representa un riesgo para la ejecución de las obras, sobre todo las de menor tamaño en localidades aisladas. Así lo indicó Pablo Carrasco, presidente de la Cámara Chilena de la Construcción Coyhaique.
Pablo Carrasco / presidente de la Cámara Chilena de la Construcción Coyhaique
La traba estaría en que el procedimiento que se contempla en la nueva normativa, inicia con un pronunciamiento de los municipios mediante una “factibilidad administrativa municipal”. Luego se dispone de un segundo trámite, ya que pasa a la Dirección de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas, que tiene que dar una “factibilidad técnica de extracción”, para luego otorgar una “habilitación técnica para extracción”, tramitación que evidentemente extiende los plazos, lo que a juicio de la Cámara Chilena de la Construcción podría incidir directamente en la estructura de precio de las obras.
Pablo Carrasco / presidente de la Cámara Chilena de la Construcción Coyhaique
Desde el Congreso, se aclara que además de las medidas de fiscalización, se pone énfasis en la trazabilidad, es decir, saber de dónde sale el árido y hasta donde llega.
Se espera que al final se concrete una ley moderna, que cuide el medio ambiente y facilite el desarrollo oportuno de obras que entreguen una mejor calidad de vida a los habitantes de la región de Aysén.
