Una verdadera historia de terror vivió una mujer de Puerto Aysén, a manos de su ex pareja. Agresiones, intento de robo del dinero desde sus cuentas, parte de esta secuela que habría comenzado la tarde del sábado 19 y que se extendió hasta el día domingo 20, según el detalle expuesto esta mañana en el Juzgado de Garantía de la ciudad porteña.
El relato del fiscal Poblete habla de horas de sometimiento, de golpes, insultos, con dos hechos graves que marcaron esta cruda escena: Secuestro y violación, delitos que sufrió por parte de este sujeto de 26 años, que fue detenido por la PDI y formalizado la mañana del martes.
Fue el imputado quien habría buscado incansablemente a la víctima, hasta que se reunieron en el sector Ribera Sur de la ciudad porteña, comenzando las agresiones.
Pedro Poblete // Fiscal Jefe Puerto Aysén
Según lo expuesto en audiencia por parte del Ministerio Público, ya en el vehículo de la víctima, el sujeto, identificado con las iniciales J.A.T.T., junto con agredir, la obligó a desplazarse a una vivienda ubicada en la salida norte de Puerto Aysén, consumándose el secuestro.
Pedro Poblete // Fiscal Jefe Puerto Aysén
Tal como relató la Fiscalía, fueron al menos 10 horas de amenazas y agresiones que fueron escalando a medida que pasaban el tiempo. Un nivel de sometimiento que fue retratado en audiencia.
Pedro Poblete // Fiscal Jefe Puerto Aysén
Fueron varias horas bajo la ducha fría y luego todo aquello se habría consumado la agresión sexual según lo expuesto en audiencia. La mujer buscó la forma de escapar de su captor, pidiendo ayuda y logrando ser trasladada por un repartidor de gas al hospital local.
Pedro Poblete // Fiscal Jefe Puerto Aysén
Secuestro y violación fueron los delitos por los cuales fue formalizado este sujeto, que cuenta con diversas causas previas, entre ellas de violencia intrafamiliar.
El magistrado Rodrigo Grez, a la luz de los antecedentes expuestos, accedió a la prisión preventiva de este sujeto, el que fue ingresado en calidad de imputado a la cárcel de Puerto Aysén, por ser un peligro para la seguridad de la sociedad y principalmente de la víctima, quien tiene un hijo en común con su agresor.
