La delincuencia en los campos de Aysén ha dejado de ser un hecho aislado. Hoy, la preocupación en las zonas rurales se transforma en una alerta constante para quienes dependen del trabajo agrícola y ganadero, pese a los controles y fiscalizaciones que Carabineros han venido intensificando en coordinación con el Servicio Agrícola y Ganadero para así combatir este tipo de delitos que afecta especialmente a las zonas rurales, así lo aseguró el General Eduardo Palma, Jefe de la XI Zona de Carabineros.
General Eduardo Palma / Jefe de la XI Zona de Carabineros
Sin embargo, la reciente denuncia de Nancy Maldonado, agricultora del sector Mano Negra en Villa Ortega, vuelve a poner en el centro del debate el abigeato, un delito que no sólo afecta el bolsillo, sino también la tranquilidad y la dignidad del mundo campesino.
Nancy Maldonado // Agricultora afectada por robo de ganado
El robo de al menos cinco vacunos, descubierto por la familia de Maldonado en enero pasado, fue el inicio de una búsqueda infructuosa por los alrededores. No fue sino hasta la semana pasada que se formalizó la denuncia ante fiscalía, ante la falta de pistas claras, así lo comentó la afectada a los micrófonos de Santa María Radio y Televisión.
Nancy Maldonado // Agricultora afectada por robo de ganado
Pese a que en 2024 el Consejo Regional de Seguridad Pública catalogó al abigeato como el principal delito rural a abordar, los avances aún no se sienten en los sectores más afectados. La burocracia también ha sido un obstáculo: Maldonado, como usuaria de INDAP, enfrenta una investigación previa por parte de la fiscalía para revisar su póliza de seguro antes de que avance el caso.
Nancy Maldonado // Agricultora afectada por robo de ganado
Los hechos no solo reflejan una pérdida económica significativa, sino que además exponen la fragilidad de quienes trabajan la tierra y alimentan al país. En los campos de Aysén, donde la distancia y el aislamiento son parte del día a día, la falta de respuestas rápidas profundiza una sensación de abandono.
Quizás ha llegado el momento de dejar de ver el abigeato como un simple delito rural y empezar a entenderlo como un síntoma del olvido estructural que vive el mundo campesino. Porque cuando se roba ganado, también se roba la paz, la seguridad y la esperanza de quienes aún creen en la vida del campo.
