En el contexto del Jubileo de la Esperanza de este año, el padre obispo Luis Infanti convocó en la catedral de Coyhaique a todos los consagrados y consagradas de la región para celebrar, en la fiesta de Asunción de la Virgen, su “jubileo” en un fraterno encuentro junto la asamblea convocada en la eucaristía.
El festejo logró unir los días del diácono (4 agosto), del párroco (10 agosto), y la vida religiosa (15 de agosto) en una mañana de oración y reflexión marcada por la interpretación de las esperanzas y desafíos del documento final del Sínodo.
La misa del Jubileo de los Consagrados y Consagradas de la Iglesia de Aysén comenzó con una procesión que junto al padre obispo Luis fue realizando estaciones dentro de la catedral: la pila bautismal; la imagen del beato Ceferino Namuncurá; los pies de la cruz al fondo de la nave central ;y la cripta del templo.
La hermana Margarita Estevez, Sierva de San José, y el vicario general de la Iglesia de Aysén, el padre José Vera, terminada la misa compartieron su esperanza respecto a la vida consagrada.
Hermana Margarita Estevez – Sierva de San José
Padre José Vera – Vicario General de la Iglesia de Aysén
Quienes también compartieron su esperanza en la vida religiosa y consagrada en la juventud y sus nuevas manifestaciones fueron el diácono permanente Mario Rojas, y la hermana Sonia González, de las hermanas misioneras catequistas de Boroa.
Mario Rojas // Diácono Permanente.
Hermana Sonia González // Hermanas Misionera Catequista de Boroa
En su homilía, el padre obispo Luis Infanti hizo un llamado a fortalecer la fe y la esperanza en estos tiempos de Jubileo, donde sea que se esté sirviendo, en especial en los consagrados y consagradas.
Padre Luis Infanti // Obispo Vicario Apostólico de Aysén
Tras la bendición final y un largo aplauso de la asamblea reunida a los consagrados y consagradas de la Iglesia de Aysén en agradecimiento a su testimonio y servicio al pueblo de Dios que peregrina en la Patagonia aysenina, la fiesta se trasladó a Casa Belén para compartir otro fraterno y alegre momento entre hermanos y hermanas consagrados al Señor.
