En un gesto que refuerza la identidad y la memoria cultural de la comuna, el Consejo de la Sociedad Civil de Coyhaique (COSOC) aprobó de manera unánime el cambio de nombre de dos emblemáticos espacios públicos, con el objetivo de rendir homenaje a figuras que dejaron una huella profunda en la historia social y cultural de la región.
De esta forma, el actual Centro Cultural Coyhaique pasará a denominarse Centro Cultural Arturo Barros Medina, mientras que el Terminal de Buses de la ciudad llevará el nombre de Antonio Horvath Kiss, reconociendo trayectorias que han contribuido significativamente al desarrollo y proyección de Aysén.
La decisión fue adoptada durante la última sesión del COSOC, instancia en la que consejeros y consejeras coincidieron en la importancia de relevar, a través de los espacios públicos, a personas que representan valores de identidad, compromiso y pertenencia territorial. Así lo destacó el alcalde de Coyhaique, Carlos Gatica Villegas.
Carlos Gatica Villegas / Alcalde de Coyhaique
La autoridad comunal subrayó además que nombrar estos espacios en honor a referentes culturales y sociales es una forma concreta de mantener viva su memoria y de acercar su legado a las nuevas generaciones.
Carlos Gatica Villegas / Alcalde de Coyhaique
El nuevo nombre del centro cultural rinde tributo a Arturo Barros Medina, músico, compositor y director nacido en Balmaceda en 1942, cuya obra y gestión marcaron cerca de cinco décadas del quehacer cultural en la Región de Aysén. Inspirado en la historia, la colonización y la identidad patagónica, su trabajo fue reconocido con el Premio Regional de Arte y Cultura 2013, además de los títulos de Hijo Ilustre de Balmaceda y Coyhaique, y Tesoro Humano Viviente de la Región de Aysén.
En tanto, el Terminal de Buses llevará el nombre de Antonio Horvath Kiss, ingeniero civil y destacado servidor público que representó a la región como diputado y senador entre 1990 y 2018. Su trayectoria, vinculada a la defensa del desarrollo regional, la descentralización y la protección del medioambiente, lo posiciona como una figura clave en la historia social y política de Aysén. Horvat falleció en mayo de 2018, dejando un legado ampliamente valorado por la comunidad.
Las propuestas deberán ser ahora ratificadas por el Concejo Municipal de Coyhaique, paso necesario para que estos reconocimientos se integren oficialmente al paisaje urbano y se consoliden como parte de la memoria colectiva y cultural de la comuna.
